HETEROTOPIA / LA CIUDAD DEL OTRO

Utopia era una ciudad, con ese nombre Tomas Moro nos presentaba a la urbe idílica y perfecta en el siglo XVI, imaginaria y quimérica buscaba ser una aspiración por vivir en un lugar donde el desorden y las desigualdades no existían. En Utopia se manifestaba el anhelo humano por llegar a una sociedad perfecta e igualitaria en un momento histórico donde las ciudades y sociedades occidentales europeas no lo eran, la búsqueda frenética por hacer de la ciudad un espacio ideal para vivir ha sido el sueño de muchos a lo largo de la historia del desarrollo del urbanismo y las ciudades en el mundo.

La ciudad durante mucho tiempo y tradicionalmente ha sido vista por el urbanismo como el espacio donde Utopia puede verse realizada. Utopia manifestaba una necesidad de igualdad, obviando las diferencias propias de la humanidad, de los diversos grupos y colectivos, de las diferentes idiosincracias que se van formando y transformando en la construcción y el desarrollo diverso de la ciudad.

Siglos después hacia la década de los años sesenta Michael Foucault  introdujo en dos maravillosas conversaciones radiofónicas el concepto de Heterotopia, el lugar de reconocimiento del otro. Heterotopia a diferencia de Utopia se acerca a una visión más real de lo que significa entender a la ciudad, es un manifiesto a las diferencias que vemos en la ciudad, asumiendo una búsqueda  y vivencia de los espacios heterogéneos, aquellos donde se desarrolla el otro. Nos abre a la posibilidad de comprender que el significado de ciudad es diverso para los seres humanos que la habitan por ello es necesario asumir una gran complejidad: la ciudad es tan diversa como seres humanos la habitan, cada quien tiene una visión particular de su ciudad.

Bajo tal complejidad y diversidad la ciudad puede percibirse y estudiarse de manera más real, sin embargo no es la mirada común, la tendencia a homogeneizar a las ciudades en los tiempos actuales es un mal de la planificación que estructura de manera sesgada las aspiraciones de sus habitantes, olvidando a las minorías, a los postergados, a los abandonados, a los no considerados ciudadanos, a los informales, ocultando así los espacios donde se da el mayor número de problemas humanos y urbanos que afectan el desarrollo para una buena ciudad, al menos desde una visión latinoamericana así lo es, las heterotopias son las que construyen la ciudad actual en el continente, pero son invisibles para el urbanismo tradicional que va en búsqueda de la ciudad de Moro.

Heterotopia no habla de un entendimiento físico de la ciudad, habla de una comprensión de las formas de convivencia humana y de sus transformaciones. La diversidad enriquece a una ciudad, los espacios diversos, con gente diversa, con actividades variopintas crean ciudades vivas, donde los seres humanos se sienten más representados, más escuchados, más vistos. Las ciudades donde se asume la heterotopia crea seres humanos más tolerantes, más solidarios, dispuestos a aportar por el bien común entendiendo que las necesidades del otro son tan importantes como las de uno mismo, sin ser necesariamente las mismas. Heterotopia no es perfecta pero es humana y eso es lo que le falta al urbanismo de hoy en día.

Luis Calatayud

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